El Viernes pasado, se graduaron las alumnas de la VII Promoción de Bachillerato.
En primer lugar, las estudiantes y sus familias, asistieron a la Santa Misa, que celebró el Capellán del Colegio, D. José María que se dirigió a todos con una emotiva homilía.
El coro, contribuyó a que la celebración nos ayudara a dar gracias a Dios, y a tantas personas que han colaborado en la formación tanto académica cómo espiritual de esta VII Promoción.
En el Aula Magna, tuvo lugar la parte Académica del Acto, las alumnas presentaron, en forma de vídeo, sus recuerdos de estos años, nos reímos mucho y también se escapó alguna que otra lágrima.
A continuación tomó la palabra la Directora María Ruiz, que comenzó agradeciendo a su predecesora Victoria González, los años que ha estado como Directora y que sigue estando en el Colegio, como profesora.
En sus palabras destacó la importancia de reconocernos cómo personas que evolucionamos, que nos vamos forjando y nos van forjando
Reconocer todo aquello que nos ha sido dado es una tarea difícil, que requiere hábitos y que en estos años de andadura escolar, se ha intentado inculcar en vuestra vida, enriqueciendo lo esencial de la naturaleza humana tanto para el dador como para el receptor (padres y profesoras como dadores y alumnas como receptores). En este maravilloso arte de dar/darse o dicho de otro modo, de humanizar este mundo todos somos emisor y receptor.
Hacia donde queráis llegar, ahora ya no se trata de ciencias o letras, de nota de corte o de una universidad u otra. Se trata de hacer cultura, de transformar el mundo hacia el Bien, y la Belleza siendo cada vez más auténticas, más verdaderas en todos los ámbitos del saber, de las creencias y del comportamiento.
Terminó agradeciendo a las familias, “a vuestros padres y madres, por su ejemplo de confianza y la enseñanza constante de amor sin condiciones para con sus hijas y gracias a vosotras, querida promoción de 2º de Bachillerato porque nos habéis enseñado a todas la fortaleza que surge de la unión ante el dolor. Dolor que a todos nos zarandeó hace año y medio cuando Sofía, de modo repentino dejó de estar a nuestro lado en el aula, para pasar a estar a nuestro lado a diario”.
Por último se refirió, a la carta que el padre de Sofía os envió a todas vosotras el pasado 19 de marzo y que me gustaría fuese el verdadero legado que guíe vuestros pasos en esta nueva etapa de vuestra vida:
“Queridas niñas: ser capaces de dejar a un lado los complejos del rechazo y decir a los demás, con sinceridad y caridad, lo que no os gusta, lo que significan o lo agradecidas que estáis de tenerles a vuestro lado; no sólo porque Sofía así lo practicó, sino porque así se han de expresar las relaciones personales y los vínculos mutuos, como fuente de fortaleza y hasta de familia”

Texto completo de la carta de Adolfo Salto, padre de Sofía Salto Márquez
Graduación VII Promoción Bachillerato