Diana Cabrera, Profesora de Fuenllana, conductora del Programa 4×20 de Canal Cocina, madre de tres hijos, fue una de las profesoras que elaboró el almuerzo que el Cardenal Rouco Varela ofreció al Papa en la JMJ de Madrid, nos cuenta lo que supuso para ella este evento.

“Veías una persona muy espiritual, que daba tanta paz, que hace  que te sientas bien”

Hemos preguntado a Diana que recordara algunas cosas de aquel día de Agosto de 2011. En primer lugar hemos querido saber, que sintió cuando le dijeron que Fuenllana ofrecería al Santo Padre el almuerzo del día 20 de Agosto:

-“A nivel profesional pensé que era la persona más importante para la que podía realizar mi trabajo. Para los que no gusta el trabajo bien hecho sentí una gran alegría. A nivel personal se trataba de una gran emoción interior, ya que iba a poder manifestar al Santo Padre mi alegría como católica”

¿Qué destacarías de lo que pudiste observar en el almuerzo de Benedicto XVI?

“Que estaba ante una persona muy espiritual y la alegría y humildad que transmitía, tanto con su presencia como a través de su rostro. Me daba cuenta de que con todo lo que llevaba encima, la felicidad que comunicaba  me hacía sentir muy cercana. Yo estaba muy nerviosa pensando en que todo tenía que salir bien y en cuanto llegó se me pasó, ya que daba una tranquilidad que te hacía sentir como si estuvieras con alguien de tu familia”

Se ve que te impresionó mucho su figura, a lo largo del almuerzo, ¿hay algo que quieras destacar?

“Estaba observando continuamente, pendiente de todos los detalles y de todas las personas que estaban en su entorno. Veía que cuidaba a las personas, parecía que trascendía  a la parte espiritual de los que estaban a su alrededor y de las que estábamos sirviendo, por su cara observé que él se daba cuenta de la ilusión con que estábamos realizando nuestro trabajo. Resumiendo, me impresionó que a pesar del cansancio y del calor que hizo ese día en Madrid, estaba pendiente de los demás”.

“También me gustaría destacar las palabras de agradecimiento que tuvo para nosotras, al final del almuerzo y sin que nadie lo esperara, se levantó y se dirigió a nosotras. Nos dijo en italiano: <<Ha sido la comida cumbre de mi vida, por la belleza de los platos, ya que esa belleza lleva a Dios>>”

“Otra cosa que quería destacar es el desprendimiento de si mismo y su profunda humildad, estando pendiente de todos mirándolos de la misma manera que yo miro a mis hijos”

Diana ¿Lo que aprendiste de Benedicto XVI ese día de que te ha servido?

“Me hice el propósito de transmitir a mi alrededor  esa alegría y felicidad que yo vi en el Santo Padre y que como católica sé que precisamente eso es lo que enseña nuestra fe.
Para mi Benedicto XVI siempre será la persona más importante a la que he podido servir”

Para terminar, Diana, ¿una última cosa que quisieras añadir?

Sólo que todo Fuenllana quiere agradecer a Benedicto XVI su cariño, cercanía y humildad y que seguiremos rezando por él cuando sea Papa Emérito. También que las alumnas de Primaria le están escribiendo cartas en las que le manifiestan todo el cariño de las familias del Colegio, de la misma manera que lo hicimos en la JMJ de Madrid.

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